La Fe nos hace Descansar.

Por: Peter Youngren
De: May-June 2010
Encontrado en: El evangelio de la Gracia
La fe es esencial en nuestra vida de oración. A medida que descubrimos que la fe nos hace descansar, vamos a experimentar que la oración nos hace descansar también.

La fe es fácil de comprender. Se trata simplemente de rendirse y de descansar en la capacidad de Jesús. El apóstol Pablo le pidió a los creyentes Gálatas: “Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?” (Gálatas 3:5).

Pon esta pregunta en lenguaje actual. ¿Recibes el Espíritu Santo y Dios obra milagros entre ustedes por tus esfuerzos y tus luchas? ¿Pasa esto por lo bien que has realizado tus deberes religiosos? ¿O estas bendiciones divinas vienen por el oír de Jesús y sus habilidades?

Como nuevo creyente joven, escuche que el siguiente paso en mi crecimiento espiritual era recibir el bautismo del Espíritu Santo. Naturalmente, yo quería avanzar en mi vida recién descubierta como creyente, y pensé que debía tener esta experiencia con el Espíritu Santo. Estaba pasando tres semanas en un campamento de jóvenes cristianos, en donde me dijeron que si quería sinceramente tener el bautismo del Espíritu Santo debía asistir a las 07 a.m. a una reunión de oración. Me lo dijeron unos hermosos amigos cristianos que querían lo mejor para mí. Hicieron hincapié en que este tiempo de oración era sólo para los que fueran sinceros en su búsqueda del Espíritu Santo. Yo tenía catorce años y una reunión de oración por la mañana temprano no era realmente mi estilo, pero yo quería hacer un gran esfuerzo. Con cara de sueño, rodé fuera de la cama cinco minutos antes de las siete de la mañana y corrí a la reunión de oración. Rogamos y suplicamos al Señor: “Dios por favor, por favor, bautízanos en el Espíritu Santo.” Si alguien debería de haber recibido el bautizo por su esfuerzo, deberíamos de haber sido nosotros. De hecho, uno de los jóvenes, Hans, que era el líder de este encuentro de oración, era un joven ejemplar. Yo sentía que no era tan “santo”, como él. Él fue quien me despertó, para poder llegar a tiempo a la reunión de oración. Si alguien tenía que ser recompensado con el bautismo del Espíritu Santo, era Hans. Él tenía un medio hermano que era su opuesto, se llamaba Steve. Steve no era salvo, y además, era el perturbador número uno del campamento de jóvenes. Si algo salía mal, cualquier broma, sabíamos que Steve estaba detrás de ello.

Si alguien debería haber recibido algo por nuestro esfuerzo, deberíamos de haber sido nosotros.

Una noche, este joven rebelde llego a nuestro servicio nocturno. Nunca sabíamos si se iba a presentar o no, aunque las reglas del campamento eran que todo el mundo tenía que estar presente. Steve estaba llorando y gritando que necesitaba a Jesús. Todos pensamos que era maravilloso. Sabíamos que necesitaba la salvación ya que era “un gran pecador”. Quince minutos después de que Steve recibió  a Jesús como su Salvador, fue bautizado en el Espíritu Santo y empezó a hablar en otras lenguas. Cuando vimos eso, conociendo a fondo cuan no santificado era, nos sentimos un poco inseguros. Sin embargo, pensamos: “Bueno, Dios es bueno, así que tal vez esto esté bien después de todo.” Luego, veinte minutos después de esta experiencia, escuchamos la voz de Steve que estaba en la parte posterior del auditorio, hablando un mensaje en otras lenguas empezándolo con “así dice el Señor”.

Si no estás familiarizado con este tipo de acontecimiento,  se describe en la carta de Pablo a los Corintios. Un mensaje en lenguas y su interpretación son dos de los nueve dones del Espíritu Santo mencionados allí. Steve estaba dando un mensaje en lenguas y su interpretación;  nos estaba profetizando a nosotros, que nos sentíamos superiores a él espiritualmente. La palabra que dio fue muy poderosa y aunque sentimos que era la palabra de Dios, pasamos un momento difícil al recibirla. ¿Qué negocio tiene Dios para usar a un alborotador? Si alguien debería de estar profetizando, debería de haber sido uno de los que habían asistido a las 7:00 am a la reunión de oración. Habíamos estado pidiendo a Dios y al parecer no recibimos nada. ¿Ves cómo funciona una mentalidad religiosa legalista? La persona legalista condenadora odia lo inmerecido, odia el favor no ganado, odia el favor inmerecido de Dios.  Puedes pensar “¿No necesitaba todavía Steve ser santificado? “. Por supuesto, pero Dios no da los milagros de acuerdo a cuan cualificada esta la persona. Lo hace por la fe. He visto este escenario repetirse cientos de veces.  Como los que no tienen esperanzas y los dañados son tocados por Jesús.

Las personas que se centran en la fe rara vez reciben, los que se centran en Jesús fácilmente reciben.

Todas las virtudes cristianas, incluyendo la humildad y la santificación, son muy importantes. La gracia de Dios trabajará en nosotros si le permitimos que produzca estas cualidades. Sin embargo, poseer virtudes cristianas no nos hará ganar puntos para tener un milagro.

Como lo mencioné anteriormente, cientos de personas se acercan a mí diciéndome: “Pastor Peter, ore por mí. Tengo mucha fe. Solamente pida a Dios que me cure ahora.” Puedo estar equivocado - puedo haber olvidado algo, pero no puedo recordar a una sola persona que se haya acercado a mí anunciando que tiene mucha fe que realmente haya recibido su milagro. La fe no es una cuestión de la actuación humana, sino de conectar con la persona de Jesús. Las personas que se centran en la fe rara vez reciben, los que se centran en Jesús fácilmente reciben.

¿ Eres lo suficientemente bueno?

Es por eso que las historias de la mujer cananea y el centurión romano son tan importantes. Jesús les atribuye “gran fe”. Ni siquiera conocían todos los requisitos para la curación. Ellos fueron gentiles que no habían estado expuestos a la Ley de Moisés. Cuanto menos nos miramos a nosotros mismos y cuanto más miramos a Jesús, esto hace que la fe llegue más. La fe no tiene nada que ver con nuestro éxito o nuestro mérito. Preguntas como “¿Soy lo suficientemente bueno? ¿Estoy a la altura?”  hacen que la fe no tenga efecto.
La fe descansa en Jesús y en Su capacidad. Es por eso que vemos a menudo a musulmanes, budistas, o hindúes que saben muy poco acerca de la Biblia recibir milagros asombrosos. A pesar de que nunca habían oído hablar del libro del Génesis, las epístolas a los Romanos o los Gálatas, captan la simple verdad del amor de Dios revelado para ellos en Jesús. Una vez que una persona se conecta con Jesús, todo es posible.

Una vez que una persona se conecta con Jesús, todo es posible.

Cuando nos olvidamos de nosotros mismos y miramos a Jesucristo nos convertimos en personas pacíficas. La fe no son normas relativas a lo que debemos hacer. Es cuando vemos a Jesús tan grande como realmente es, que descansamos en él. Cuando puedes ver a Jesús tan grande como es en tus ojos internos, automáticamente comienzas a hablar positivamente, comienzas a confesar la Palabra de Dios. De hecho, no puedes hablar negativamente cuando ves completamente lo grande e impresionante que es Jesús. Esto es totalmente opuesto a estar estresado por estar a la altura de las expectativas, como si Dios fuera un anotador en el cielo contando los puntos para ver si has demostrado la suficiente fe para tener derecho a una respuesta a tus oraciones.

La fe de Peter Youngren no es muy buena, por eso me conecté con la fe de Jesús. Si dependiera de la fe de la persona enferma o la fe del predicador, entonces no tendríamos muchas esperanzas. A veces la gente me dice: “Peter, eres un hombre de fe.” Por supuesto, me gusta cuando la gente dice cosas agradables, pero yo no soy un hombre de gran fe. A decir verdad, tengo poca o ninguna fe, pero he experimentado miles de veces que la capacidad de Jesús y Su fe ha fluido a través de mí. Gracias a que Jesús vive en mí tengo acceso completo a su fe. Me entrego a Él.

Es estresante fingir la fe. Si un médico diagnostica que voy a morir en treinta días, mi mente entiende las implicaciones de ese diagnóstico. No puedo psicoanalizarme y decir que un poco de fe obra milagros - Necesito la fe del Hijo de Dios. Me gustaría orar: “Señor, no importa lo mucho que intente creer, no importa lo mucho que trate en poner buena cara, sé que tu fe es la única fe que funciona. Jesús, yo sólo quiero estar cerca de ti. Deja que Tu vida,  Palabra, fe y poder fluyan a través de mí. “

Jesus es Relajado

Cuando Jesús calmó la tormenta, todos los discípulos estaban en la cubierta gritando “, ¡Perecemos! ¡Dios ayúdanos!” Todo el tiempo estuvo Jesús dormido en el fondo de la barca. Posiblemente reprendamos tontamente a Jesús: “¿No tienes ningún sentido de la responsabilidad, Jesús? La barca se está hundiendo y tú estás dormido? Por lo menos los discípulos mostraron algo de responsabilidad y gritaron pidiendo ayuda.” Si no supiéramos lo que pasaba, pudiéramos pensar que los discípulos eran los que tenían fe. Si el relato de la Biblia hubiera dicho que eran trece personas en la barca y uno dormía, hubiéramos pensado que el que dormía era un Judas o Tomás o tal vez Simón Pedro, pero no a Jesús. El relato de la Biblia, sin embargo, es claro que el autor y consumador de la fe estaba dormido sobre una almohada. No hay pánico con Jesús.

hallarán descanso para sus almas

Cuando Jesús se enteró de que Lázaro estaba muriendo, leemos: “Así que, cuando oyó que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.” (Juan 11:6) Si no hubiéramos sabido que era Jesús quien a propósito esperó dos días, hubiéramos pensado que era uno de los discípulos. Posiblemente hubiéramos pensado que era Judas o Tomás los que ocasionaron este retraso. Posiblemente hubiéramos pensado que la acción responsable hubiera sido que Jesús se hubiera dado prisa en ir a la casa de María, Marta y Lázaro, y hubiera hecho rápidamente el milagro. Una vez más Jesús es un ejemplo de descanso. Cuando lo levantamos y vemos cuán grande es Él y Su amor llena nuestros corazones, nosotros también, estaremos en reposo. Esta fe tranquila causa que los tumores y hernias discales se fundan, las hernias, articulaciones e inflamaciones sean sanadas.

Jesús está relajado en cada situación. Considera cuando alimentó a los cinco mil. Aunque Jesús sabía lo que iba a hacer, le preguntó a Felipe: “¿Qué piensas?” Jesús no dijo: “Yo soy el Mesías. Tengo la revelación. Es mejor que comiencen a traer algunos cestos vacíos o el milagro no va a suceder.” No, Jesús está tranquilo.

Es posible que hayas oído hablar mucho de la estresante predicación sobre cómo se debe producir la fe. Una cosa es estar sano y estar estresado, pero si estás en tu lecho de muerte y consigues estar en un servicio de sanidad, una vez allí te estresas con tantas instrucciones, en realidad llega a ser peor que el hospital. Eso no es el ministerio de Jesús. Porque él dijo, “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. “(Mateo 11:28-30)

No dejes que nada se interponga entre tú y Jesús, ni siquiera tu más serio intento de tener fe.

No necesitas estar estresado sobre el tamaño de tu fe. En su lugar, permite que Jesús la haga más grande ante tus ojos internos. ¿Es Jesús lo suficientemente grande como para tocar tu familia? ¿Para eliminar tu tumor? ¿Lo suficientemente grande como para sanar tu problema pulmonar, la psoriasis, el eccema, la migraña? ¿Es Jesús lo suficientemente grande como para curar tu cáncer? ¿Qué tan grande es su Jesús? Que nada se interponga entre tú y Jesús, ni siquiera tu mas serio intento de tener fe. ¡Descansa en Jesús!

Ahora todo se trata de Jesús

Antes de la muerte y resurrección de Jesús, cuando todavía estábamos en el Viejo Pacto, Jesús le decía frecuentemente a la gente, “Tu fe te ha salvado.” Nunca más fueron dichas estas palabras en el Nuevo Pacto, después de la muerte y resurrección de Jesús. Nunca más se dijo a los creyentes, “¿Por qué no tienes fe?” No puedes ser un creyente nacido de nuevo y no tener fe. Una vez que eres un creyente, el autor y consumador de la fe vive dentro de ti.

Estas palabras “tu fe te ha salvado” nunca mas fueron dichas por los apóstoles Pablo, Juan o Pedro, después de que Jesús terminó la obra de su muerte y resurrección.  Por el contrario, Simón Pedro miró a Eneas, que era cojo, y le dijo: “Jesús te sana.” Felipe fue a Samaria y “les predicó a Jesucristo.” Pablo dijo: “Yo sólo predico a Jesucristo y Su crucifixión. ” El mensaje completo y la operación de los milagros se centró en Jesús. El Espíritu Santo glorifica a Jesús. Cuando ponemos el foco en Jesús, lo que ha hecho y de Su capacidad, el Espíritu Santo trabaja con nosotros.

Si no sucede nada al principio, cuando oramos,  solamente acércate a Jesús y Su Palabra.

Cuando recibas la sanidad que necesitas al leer las páginas de este libro, por favor, no digas “, el ministerio de Peter Youngren es realmente poderoso.” No, no queremos exaltar a un ministerio, sólo queremos levantar a Jesús. He oído muchas declaraciones como: “Tengo un ministerio para los problemas de espalda, tengo un ministerio para los oídos sordos, tengo un ministerio de sanidad de estómago.” Es hora que digas: “Tengo a Jesús y Él es todo-suficiente.” De esta manera no tenemos que buscar la sanidad o a cualquier persona especialmente ungida, porque nuestra búsqueda es por El sanador. Si no sucede nada al principio, cuando oramos, solamente acércate a Jesús y Su Palabra. No nos culpemos a nosotros mismos o a otros, en su lugar pidámos le al Espíritu Santo una revelación cada vez más clara de Jesús.

El libro de Hebreos dice, “Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.”(Hebreos 4:10) ¿Te diste cuenta? El descanso viene cuando dejamos de depender de nuestras propias obras. Cuando dejamos de tratar de tener fe o ganar nuestro milagro, podemos descansar en el amor de Jesús y Su poder.

Por: Peter Youngren

As founder of World Impact Ministries, Celebration Bible College, Way of Peace and the Celebration Churches in Toronto, Hamilton and Niagara, Canada, Peter is committed to equipping believers to fulfill their purpose before the return of Jesus Christ.

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