Que tan importante es persistir en la oración cuando oramos por algo?

Por: Steve McVey
De: May-June 2010
Encontrado en: El evangelio de la Gracia
Una manera de entender algo al respecto, es cambiar de ángulo cuando vemos aquella historia que conto Jesus sobre aquella mujer que necesitaba ver al juez.

 

Yo llegue a pensar que la manera de enamorarme de la oración seria si yo oraba por cosas que tuvieran que ver con mi persona. También llegue a pensar que entre más tiempo durara de rodillas como que la respuesta seria más efectiva. Yo ya no creo en eso porque Dios no necesita que yo lo convenza para que haga algo por mí. Jesus en una ocasión menciono una historia que ilustra claramente como es el corazón del padre para nosotros:   

Él estaba hablando a sus discípulos de una parábola que enseña sobre el orar sin cesar en todo momento, diciendo, “En cierta ciudad había un juez que no tenia temor de Dios y que no respetaba a los hombres. Había una viuda en una ciudad, quien insistía en ser atendida por el juez, diciendo, “Dame protección legal sobre mis opositores”. El juez ignoraba a la mujer al principio pero con el tiempo el mismo dijo, “Aunque yo no tengo temor de Dios y ni respeto al hombre, solo porque esta viuda ya me tiene muy molesto, Yo le voy a dar esa protección legal que está pidiendo, de otra manera si ella continua viniendo a verme me va a acabar”. “Y El Señor Dijo” Escucharon lo que el Juez injusto dijo: ¿apoco Dios no va a hacer justicia cuando sus elegidos clamen a El día y noche, y los librara de la aflicción que les persiga? Yo les digo que El hará justicia por ellos rápido.      

Orando para persuadir a Dios

¿Nos dice Jesús que necesitamos orar, orar y seguir orando sin cesar para que Dios Padre nos conteste?

¿Nos dice Jesús que necesitamos orar, orar y seguir orando sin cesar para que Dios Padre nos conteste? Yo creo que este no es el punto clave aquí. Jesús está usando a un hombre injusto como ejemplo en esta historia. Jesús hace hincapié dos veces en que este era un hombre que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. El no era un hombre amoroso ni misericordioso. Al contrario, era un hombre indiferente a las necesidades de la gente y solamente actuaba si le rogaban persuasivamente.

En esta historia Jesús estaba haciendo lo que solía hacer en muchas ocasiones; haciendo un argumento con un contraste.

La verdad que Jesús quería explicarnos, es que no debemos de pensar que Dios es como este juez injusto.  En esta historia Jesús estaba haciendo lo que solía hacer en muchas ocasiones; haciendo un argumento con un contraste. Perdemos la clave de su enseñanza si pensamos que Dios es como este juez que era indiferente a las necesidades de la gente y solamente respondiendo si le rogamos lo suficiente. No es así. El punto de Jesús es; Si un juez injusto y desinteresado puede ser convencido en ayudarte, ¡cuanto más lo hará nuestro Padre amoroso y perfecto cuando escucha nuestro clamor! No nos está diciendo que necesitamos orar por muchísimo tiempo para convencerle a Dios. Jesús está diciendo que cuando sea que ores, y cada vez que lo hagas, puedes confiar completamente en que El te escucha y te contesta. Siempre puedes orar sabiendo que El te ama y que no te está probando a ver si realmente eres sincero o si usas suficiente tiempo en la oración. ¡Dios no es un juez injusto que necesita ser persuadido!

Dios no es un juez injusto que necesita ser persuadido.

A veces enredamos las cosas en nuestra mente y pensamos que Dios no se interesa por nosotros. Pensamos que debemos de obtener la ayuda de mucha gente en oración y usar mucho tiempo para convencerle a Dios a hacer algo.  Pensamos que a través de la oración podemos hacer que Dios cambia de opinión acerca de algo y su respuesta no llegara a favorecer. 

Dios es el iniciador

La verdad de la gracia es lo opuesto. No necesitamos persuadir o regañar a un Dios desinteresado en nosotros. Sino al revés. Dios es quien nos busca El es quien nos ha amado primero. Dios es siempre el iniciador. En realidad de la manera que esto funciona es así: Cuando Dios está listo para hacer algo mueve el corazón de su gente a orar. El nos mueve en oración. Para que los que se involucren en el proceso sean testigos de su respuesta. Orar es participar delo que Dios está haciendo en el mundo. 

Cuando Dios está listo para hacer algo. Mueve el corazón de su gente a orar.

 
Si regresamos a la historia que Jesus contaba sobre el juez injusto. Hay que resaltar que Jesus menciona, que había alguien suplicándole a un Juez por su ayuda. Jesus quería enseñar que el padre celestial no era así como ese juez. El Juez ignoraba la suplica pero Dios nunca.   

Nuestra visión de Dios

Dependiendo de la visión que tengamos de Dios así será también nuestra expectativa de El (Fe) cuando nos pongamos a orar por alguna necesidad. Acabo de decir que Jesus estaba usando un contraste para mostrar la diferencia que existía en la situación de la viuda frente al Juez injusto contra el verdadero deseo del Padre celestial. Esta diferencia marca la identidad que tiene el creyente cuando se acerca a Dios para pedirle algo.   

La mujer estaba hablando con el Juez. Tu No. Tú estás hablando con el Padre. Esa gran diferencia no puede quedarse así. Dios no es un Juez que está sentado en su trono con martillo en mano a punto de dictar tu sentencia. ¡Y tú rogándole que no lo haga! El es un Dios que tiene misericordia y compasión por nosotros, contestando amorosamente las peticiones que le hacemos día a día.     

Tu Padre celestial ya está de tu parte y está deseoso de bendecirte todos los días.

La relación con Dios no es de tipo judicial sino agradable y perfecta. El es un padre que se emociona en responder las preguntas del corazón del hombre. Tú puedes acercarte a él con todo el conocimiento de que no necesitas persuadir a Dios para que actúe a favor tuyo. Su rol en tu vida está basado en su amoroso carácter. Lo cual da a cualquier persona el conocimiento de que no es necesario insistirle o rogarle para que actúe positivamente. No tienes que convencer a la gente de que hable bien de ti y te defienda si algún día vas a la corte celestial a compadecer frente al juez divino. Dios ya está de tu parte y desea bendecirte de toda forma y manera posible. La historia de la viuda frente al juez injusto no nos está enseñando una lección al respecto, sin embargo muchos cristianos así lo han creído por mucho tiempo, cuando verdaderamente esta enseñando lo opuesto.  (Lucas 18:1-8)         

 

Por: Steve McVey

Dr. Steve McVey is a dynamic author and speaker who inspires Christians to develop a deeper, more intimate relationship with God.

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