No es nuestro hijo, sino el Hijo de Dios!

Por: Mary Felde
De: July-August 2010
Encontrado en: El evangelio de la Gracia

Hay una gran diferencia entre vivir en el Antiguo Pacto y vivir en el Nuevo Pacto. En el Antiguo Testamento Dios dijo que no se olvidaría de los pecados y la iniquidad de la gente, incluso hasta la tercera y la cuarta generación. En el Nuevo Pacto Dios nos dice en Hebreos 8:12, “Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.”

Cuando David cometió pecado, su hijo tenía que morir. Sin embargo, en el nuevo pacto, nuestro hijo no tiene que morir. ¿Por qué? Porque el Hijo de Dios murió por nuestros pecados! Cuán bendecidos somos que nos tocó vivir después de la cruz, después de que el juicio de los pecados vino sobre Jesús. Ese es el sorprendente Evangelio de la gracia de Dios.

David nos envidiaba y hablaba de lo bendecido que seria el hombre a quien Dios atribuyera justicia fuera de las obras. En Romanos 4:06 se refirió al Antiguo Pacto, “Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas,Y cuyos pecados son cubiertos.”, y luego continuó en el versículo 7 del Nuevo Pacto, “Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado. ” ¡Qué bendecidos somos! ¡Y cómo cambian nuestras vidas al saber esto! ¡Nosotros le amamos porque Él nos amó primero!

En este boletín se presenta la enseñanza de cómo Jesús nos hace vivir en la victoria sobre el pecado, la derrota, la pobreza y la enfermedad. El Pastor Åge Åleskjær también nos da explicaciones importantes para algunos de los malentendidos acerca de las enseñanzas de la Gracia. Oramos que las enseñanzas traerán grandes revelaciones y aclaraciones.

Por: Mary Felde

Mary Felde is a missionary and worldwide speaker of the Word of God. She has thought in churches, seminars, conferences, and Bible schools on four continents.

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