El evangelio es Poder de Dios

Por: Tom Lipkin, Finland
De: October 2009
Encontrado en: El evangelio de la Gracia
Los apóstoles predicaron un simple evangelio sencillo basado en el amor de Dios y su gracia a través de Jesucristo. Dios confirmo Su palabra al sanar a los enfermos. Estamos todavía el día de hoy predicando el evangelio puro, ¿o estamos predicando la justicia propia que es por obras?

¿Es el evangelio el poder de Dios en todas partes?

Imagínate un sermón violento que tiene como fin llenar de miedo a los pecadores, juzgándolos hasta hacerlos sentir incómodos. Ese mensaje termina causando inferioridad, llenando a las personas de temor, preocupación y de juicio.

Un sermón es una de las herramientas más maravillosas que Dios ha dado a la iglesia. Este debe de traer fe, esperanza y amor. Un sermón necesita llevar a las personas un efecto de libertad y de frescura que hace a cualquier corazón “burbujear” con gozo.   

…Antes de que nos demos cuenta, el legalismo de la ley nos va a robar mucho de la libertad y del gozo que Dios ha dado a todo creyente.

Los primeros discípulos predicaron el amor de Dios

Los primeros discípulos usaban los sermones para introducir la palabra cada vez que le presentaban a Jesus a la gente. Antes de que Jesus fuera recibido en el cielo. “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” - Marcos 16:20. Jesus prometió ser afirmado con la palabra cada vez que sus discípulos la predicaran. ¡Imagínate la dimensión de esta manera de predicar la palabra de Dios!.

…Siempre ha existido una tendencia de predicar ¡otra cosa que el evangelio!.

El mismo Jesus prometió que la palabra misma daría testimonio de Él.

Los sermones basados en los hechos concentrados del amor de Dios atraen gente a Jesus. Los apóstoles sencillamente predicaban a Jesus como el regalo de Dios y confirmaban con la palabra que lo que este regalo significo al nacer y morir por todos nosotros. A través de un evangelio sencillo, Dios confirma su palabra al sanar a los enfermos. 

Jesus mismo prometió que su palabra predicada confirmaría a él como el hijo de Dios

Los apóstoles no predicaban la palabra apuntando el dedo a las “fallas” humanas que la gente pudiera tener. Ellos no predicaban ni juzgando ni condenando a nadie. Tampoco ponían cargas en las personas al demandar diferentes cuestiones. Pablo no predicaba de lo horrible que era la idolatría en Atenas, ni tampoco juzgaba lo malo que había en los corintios. Tampoco Felipe predicaba juicio contra Samaria por causa de las diferentes religiones. No. Los discípulos simplemente predicaban a Jesus. Ellos simplemente predicaban que la gracia de Dios estaba al alcance de todos y que todos podían recibirla. Ellos predicaban el favor de Dios que viene por al recibir la gracia de Dios. Jesus era el centro de todo. No existía obra alguna que pudiera impresionar a Dios,

Las consecuencias de predicar la auto justificación

La verdad básica de Dios nunca ha cambiado. Como nunca antes ha existido una tendencia de querer predicar otras cosas que el evangelio.

A la hora de predicar un sermón es muy fácil fijar nuestros ojos en nosotros mismos y en todo lo que necesitamos hacer para “tener un avivamiento.” Las consecuencias de esto frecuentemente es la depresión. Un sermón debe de dibujar a Cristo en los ojos de los oyentes, también el sermón debe de enseñar lo emocionante que es vivir la vida cristiana cada día. 

Es por eso que Pablo decía: “Que terrible podría ser para mi si no predicara el evangelio” Pablo podía ver a toda la gente “crucificada en Cristo por eso el presentaba a toda la gente un evangelio que los hacía “perfectos en Cristo” ante Dios. Pablo sabía muy bien que nadie había sido justo antes de Cristo. El sabia que la vida de santidad se recibía solamente por medio de Cristo (1 Corintios 1:30). El problema de predicar la santificación nuestra en lugar de la de Cristo hace que la gente se sienta culpable en lugar de bendecida y llena de vida.

Aunque solo tengamos un trocito de auto justificación en nuestra vida, hay que echarlo fuera lo más pronto posible

Cuando el evangelio es predicado, la gente es levantada y vence cualquier culpa. Jesus le dijo a una mujer pecadora en Juan 8:11; Jesús le dijo: “Ni yo te condeno; vete, y no peques más”. El poder del pecado en esa mujer fue desecho en ese momento. Cuando el poder del pecado fue roto en ella, es ahí cuando Jesus le dio la libertad, y asimismo actúa Jesus hoy en día también. A través de sermones y enseñanzas enfocadas en el evangelio, todos los sentimientos de inferioridad y de culpa desaparecerán. Porque el poder del pecado es roto. Un sermón debe de crear esperanza y fe en las personas, así como un sentimiento amoroso de parte de Dios para ellos. De seguro tú has estado atrapado en algún sentimiento de culpa en más de una ocasión. Es solamente el espíritu santo el que nos puede ayudar. Su trabajo no es mostrarte tus fallas sino el de revelarte cuan precioso, amado y justo eres en Cristo para Dios sin importar tus fallas realmente. Solamente la gracia de Dios puede romper con el poder del pecado. La gracia no solamente hecha afuera al pecado, sino que también es el camino al éxito, el querer ser autosuficientes, el estarnos comparando con los demás y el sentimiento de insuficiencia desaparecen.   

…lo que es imposible para el hombre, para Dios es lo básico, es lo más fácil de solucionar, o es lo más pequeño que él puede hacer, comparado con la auto justificación.

Jesus es nuestro ejemplo en todas las cosas. Una de las primera palabras que se registraron de Jesus fueron “Arrepiéntanse y crean en el evangelio” ¿Qué quiere decir arrepentimiento? Quiere decir que ya no tratamos de agradar a Dios con nuestras propias obras. No importa que tan buenas obras sean las que hagamos, para Dios son obras muertas. Lo mejor es caminar en Fe. Esto quiere decir que entendemos que las buenas obras son solamente regalos de Dios para nosotros. Aparte de todo, sobre la maravillosa gracia de Dios, Jesus nos enseño que no importa lo pequeña que sea la obra del hombre, esta nunca podrá justificarlo con Dios. Porque toda bendición de Dios se recibe solamente como un regalo y no como ganancia. 

Es claro que la biblia habla sobre las cosas correctas y las cosas incorrectas. En la biblia encontramos muchos escritos de sabiduría para nuestro consejo diario. Aunque la biblia no es solamente un libro moral. Toda religión tiene su cierta moral. La biblia es de pasta a pasta desde Génesis hasta Apocalipsis, la revelación clara de una persona llamada Jesucristo (Lucas 24:27). Toda predicación tiene que exaltar a Jesus. Porque esa es la manera como Jesus mismo va confirmando el evangelio. Muchos creen que Jesus hace milagros más fácilmente en África o Asia. Cuando realmente Jesus hace milagros en cada lugar que el evangelio sea predicado; en muchos lugares “algunos” lo reciben por fe lo que “otros” predican de Jesus. El no discrimina ninguna nacionalidad. Solamente se necesita alguien que predica y alguien que escuche recibe por fe y Jesus confirmara Su evangelio y se manifestara en milagros. Tu puedes ser ese “alguien” que va a predicar o “alguien” que quiere recibir.   

Predicar el evangelio no quiere decir que todos los sermones tienen que ser como los que se predican en la Pascua. Sin embargo, el evangelio siempre debe de ser la razón para cualquier sermón que se vaya a predicar.

 

 

 

 

Por: Tom Lipkin, Finland

Pastor of Vaasa City Church, Finland

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