La gracia es mucho más que “favor inmerecido” esta es la forma como estamos acostumbrados a definirla. Gracias a Dios, la gracia es ciertamente el favor de Dios gratuito e inmerecido – ¡Pero es aun más asombrosa e inmensa que eso! El Espíritu Santo desea incrementar nuestra capacidad de entendimiento para conocer y experimentar la gracia de Dios en todos los aspectos posibles. Así como poseemos una fe “victoriosa”, cada hijo de Dios también posee una “gracia victoriosa”. Usando su propia experiencia, Pablo nos explica como esta gracia abundante y victoriosa, llega a nosotros en tiempos de necesidad.
Pablo habla de todo lo que él hacia al server a Cristo y luego añade;”...pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.” (1 Cor. 15:10) Pablo veía la gracia de Dios como algo que lo llenaba de fuerza para dejar su propia vida por la causa de Cristo. El entendía que la gracia de Dios era algo que estaba a su disposición en tiempos de gran necesidad. El comprendía que la gracia de Dios era la fuerza de la motivación en todo lo que hacía. Cuando el ángel de Satanás lo tormento, Jesús le revelo que la gracia de Dios era su fuerza para vencer el ataque de este ser maligno y sobrenatural. (Ver 2 Cor. 12:7-10)
El aguijón de Pablo no era una enfermedad ni una debilidad física. Este aguijón en la carne de Pablo no era una debilidad natural ni una tendencia de querer pecar. Este “aguijón de la carne” era un espíritu maligno sobrenatural enviado con el propósito de molestarlo y detenerlo de predicar la Palabra. Pablo se enfrentaba con una fuerte oposición contra su predicación del Evangelio puro. El mismo cuenta en sus cartas de los muchos sacrificios que tuvo que experimentar para poder llevar el Evangelio a los pueblos no alcanzados. El Señor no le dijo a Pablo que El le quitaría este espíritu demoniaco que lo estaba atacando mientras trabajaba en el Reino de Dios, sino que le dijo que “Mi gracia te basta porque mi poder se perfecciona en tu debilidad.” Jesús le decía “Pablo, todo el poder que necesitas, ya te pertenece. Tus desafíos en este momento solamente te llevan al final de tu “yo” para que puedas descubrir la abundancia de la gracia que está depositada en ti y para que puedas resistir y vencer todos esos ataques. Confía en que la gracia te ayudará a vencer estos desafíos que se presentan en tu vida.” Después de haber pasado por estos desafíos en su ministerio experimentando de una manera personal la “gracia victoriosa”, Pablo era capaz de decirle a otro ministro más joven – “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.” (2 Tim. 2:1)
El Espíritu Santo desea incrementar nuestra capacidad de entender y experimentar la gracia de Dios en todos los aspectos posibles.
La Gracia es la unción del Espíritu dentro y sobre nosotros. La Gracia es el mismo poder de Dios obrando a través de nuestras vidas. Es el favor sobrenatural de Dios que recibimos cuando menos lo merecemos. La Gracia se nos da como la vayamos necesitando. Se ha dicho que la Ley nos hace “trabajar” pero la Gracia nos hace “descansar”. A como vayamos reconociendo nuestras debilidades y entregándolas al Señor, descubriremos el significado real de ser “fortalecidos en el Señor y en la fuerza de Su Poder.” No somos fuertes en nosotros mismos y en nuestras propias determinaciones, pero somos fuertes en Su Poder victorioso (la gracia) que obra en nosotros. Somos más fuertes a través de Su Gracia que nos hace aptos para enfrentar los desafíos que nos llegan en la vida y en el ministerio. ¡Su gracia nunca fallara ni nos abandonara!
Pablo dijo; “Cuando soy débil, entonces la unción, la habilidad y la gracia de Cristo esta sobre mí.”Puedes estar completamente seguro de que el poder de Cristo estaba obrando a través de Pablo y de que el ángel de Satanás ¡fue derrotado por completo! Este “aguijón en la carne de Pablo” no pudo prevalecer en contra de la abundancia de la gracia que fluía en el. El Espíritu Santo esta en ti como el Espíritu de Gracia (Heb. 10:29). Ningún poder maligno puede prevalecer en contra de “El que es más grande” y ¡que vive en ti!
El entendió que la gracia de Dios era el poder que lo había motivado en todo lo que el había hecho.
Todo el poder que necesitamos para obtener la Victoria ya está en nosotros. No hay necesidad de pedir por más poder, unción o autoridad. La Palabra escrita nos asegura de que el mismo Espíritu que levanto a Jesús de la muerte, también habita en nuestros cuerpos mortales. Jesús mismo habita en nuestro ser interior y esta es “Nuestra Esperanza en Gloria”. Nuestra gran necesidad es aprender como colaborar con El Espíritu Santo o mejor dicho; rendirnos a Él. El es el maravilloso Espíritu de Gracia y también es la voz de Jesús en nuestro ser interior. El nos guiara a toda la verdad, el es nuestro maestro, consolador y ayudador. El habita en nosotros para poder mostrarnos lo que Dios nos ha dado gratuitamente. ¡Una de las cosas que nos ha dado libremente, es su constante presencia EN nosotros! Es tiempo de tener una mente que piensa en que “Dios vive dentro de mí”. Viviendo diariamente en la gracia de Dios, nos hace ser más sensibles y consientes de Su presencia dentro de nosotros. Esto es posible por la gracia de Dios, ¡que esta a nuestra disposición en el Pacto Nuevo! ¡Confía y descansa en Su gracia! ¡Démosle gracias a Dios por Su gracia que siempre está a nuestra disposición en tiempos de necesidad!
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