La cruz separa lo "Viejo" de lo "Nuevo"

Por: Peter Youngren
De: October 2008
Encontrado en: El antiguo pacto vs el nuevo pacto
Aunque la mayoria de los cristianos reconoce que la cruz de Jesus es importante, muchos no reconocen la inmencidad de su significado.

La cruz es la línea divisoria entre el antiguo y el nuevo pacto. ¡Cuando Jesús clamó diciendo: “Consumado es,” el antiguo había terminado y el nuevo había iniciado! 

Un cambio enorme

El cambio había sido tan enorme que al principio, aun los discípulos de Jesús encontraron que era difícil poder abandonar el antiguo pacto. Simón Pedro fue reprendido varias veces, casi siempre por Jesús (Hecho 10 y 11) y por Pablo (Gálatas 2), porque fue seducido por el antiguo pacto a pesar de que Jesús ya lo había cumplido en la cruz. Si el apóstol, que predico el Día del Pentecostés, y que vio milagros cuando su sombra pasaba sobre los enfermos necesitados de sanidad, no entendía, no es de sorprender que muchas personas fallen en entender el trabajo completo de redención de Jesús. En vez de zigzaguear de un lado a otro entre el nuevo y antiguo pacto debemos permitir que nuestra brújula, el Espíritu Santo, enfoque nuestra dirección y nos recuerde de todo lo que Jesús ha hecho por nosotros y por la humanidad.

Dios ya nos dio todo

Antes de la cruz, la gente se comprometía con actividades espirituales para obtener algo de parte de Dios, Mientras que después de la cruz oramos, adoramos y creemos en aquello que Dios ya ha provisto por nosotros. En la Ley de Moisés estaba claro que la gente tenía que obedecer y guardar los mandamientos “de día y de noche” para así poder recibir la bendición de Dios (Por supuesto que nadie tuvo éxito). En el nuevo pacto recibimos la bendición por lo que Jesús ha hecho; Su obediencia y sacrificio fueron en nuestro favor.
Jabez oro de tal manera que Dios le bendijera. Esa era una buena oración para Jabez, porque él vivía bajo el antiguo pacto, pero no es conveniente para nosotros. Cuando oramos, lo hacemos porque Dios ya nos bendijo en Cristo:
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,  que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.” (Efesios 1:3)
Note que Dios “nos ha bendecido”; y no es cuestión de que “nos va a bendecir”.

Dios ya se “movio”

Nuestra nueva vida en Cristo depende y está envuelta completamente en la obra terminada de Jesús. No se trata de que “tu te muevas para que El se mueva”, tal como a veces escucho a algunos predicadores decir.

Nuestro mensaje es que Dios se ha apaciguado por el sacrificio de Jesús. Dios ya se ha “movido”. EL no nos responde por nuestros esfuerzos. Dios ya nos ha respondido al proveer en Jesucristo todo lo que vayamos a necesitar. Nuestro trabajo es simplemente creer en lo que Jesús ha hecho. Nuestra fe no mueve a Dios; si así fuera, esto significaría que Dios está en el lugar equivocado. Fe es confiar en lo que Jesús hizo. La fe no persigue a lo que un día Dios hará (Ese pensamiento pertenece al antiguo pacto),  porque ahora la fe real y se enfoca en lo que Jesús ha hecho en la cruz. Lo cual es suficiente para los que creen.

Descubre lo que ya tienes

Antes de la cruz, solo teníamos formas, sombras y rituales. Después de la cruz los creyentes se enfocan en la obra de Cristo; ahora vemos atrás a lo que Él ha hecho. Esta es la esencia de la vida cristiana. Cuando somos salvos, al principio no sabemos todo lo que Cristo nos ha provisto. Aun así en ese momento de “Nuevo nacimiento” recibimos todo lo que vamos a necesitar.

No necesitamos buscar por “mas” de Dios, pues ya lo tenemos. En vez de esto, nuestra petición es por descubrir lo que ya tenemos. Justo como Adán tuvo que abrir sus ojos para descubrir todo lo que Dios había provisto en el Jardín del Edén, así el Espíritu Santo abre nuestros ojos para descubrir nuestra herencia. El apóstol Pablo nunca insinuó que a las personas les faltaba algo, sino que necesitaban entender lo que ya tenían. En su oración por Filemón, escribió: “ Que el compartir tu fe es efectivo, por el conocimiento de todo lo bueno que está en ti por medio de Cristo Jesús” (Filemón 6)

Si le pedimos a la mayoría de los cristianos que escriban dos listas, una de todas sus deficiencias errores y problemas, y la otra acerca de lo que poseen de parte de Dios, me temo que la primera lista sería la primera.
Nuestra fe no se vuelve más efectiva cuando puntualizamos lo que no tenemos, sino cuando apuntamos a lo que si tenemos. Cuando Pablo cito a los creyentes en Éfeso, escribió: “para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo,  el Padre de gloria,  os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento,  para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos,  según la operación del poder de su fuerza.”  (Efesios 1:17-19)

Note que él no está pidiendo que Dios les dé a los creyentes de Éfeso algo, pero más bien ora para que sus ojos sean abiertos para que vean lo que ya tienen.

Filtremos el Antiguo Testamento a traves de la cruz de Jesus

La cruz cambia nuestra perspectiva de las escrituras del antiguo Testamento, porque ahora entendemos que Moisés, los Salmos y los profetas solo fueron testimonios de Jesús. (Lucas 24:27, 44-45). Sin esta revelación de “Cristo” el Antiguo Testamento es un libro “encubierto”, leído y no comprendido. “Pero el entendimiento de ellos se embotó;  porque hasta el día de hoy, cuando muchos leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. (2 Co. 3:14) Aunque Pablo esta citando a los escribas judíos, la misma verdad aplica hoy. Muchos leen el antiguo Testamento sin la revelación de la Obra terminada de Cristo en la cruz, cuando la única comprensión adecuada de estas escrituras es filtrando el Antiguo Testamento a traves de la cruz de Jesús. Cuando vemos a Jesús reconocemos que él Es nuestra doble porción, nuestra unción, nuestro intercesor, nuestra fe, nuestro todo en todo. No andamos sobre las huellas de Elías o de los otros profetas; Seguimos a Jesucristo. Ya no existen “Los días de Elías” o “Los días de Ezequiel”, si no los días de Jesús y sus creyentes.
Moisés y Elías, representando la ley y los profetas, se desvanecieron en el monte de la transfiguración, y solo permaneció Jesús. Que hermosa imagen de cómo la orden de Ley y Profetas del Antiguo Testamento quedo atrás, para ser reemplazados por Jesucristo, en quien habita toda la plenitud de Dios.

La Ley esta cumplida

Quienes discuten esto tienen un grave problema. De acuerdo a lo que dijo Jesús, somos responsables de cada “Jota y tilde de la ley”, hasta que “Todo haya sido consumado”. Gloria a Dios!, ¡Todo fue cumplido! De otro modo hubiéramos seguido siendo responsables por cada mandato Mosaico. En vez de ello estamos en un nuevo pacto, “porque el fin de la ley es Cristo,  para justicia a todo aquel que cree.”(Rom. 10:4)

Antes de la cruz nuestra obediencia era expuesta; mas ahora es la obediencia de Cristo. Antes se trataba de un anexo a rituales religiosos; ahora es la transformación del corazón por el poder de la cruz. Ningún artículo podría mostrar la gran profundidad de la cruz de Jesús. Una vez que vemos al menos un destello de su significado, descubrimos que hemos sido separados de la ley por siempre.

La cruz fue el lugar del pago por el pecado del mundo. Ahora estamos cercanos a Dios simplemente por lo que Jesús hizo. Repentinamente el Nuevo Testamento entero cobra sentido. Lo que Pablo escribió, cobra vida. Ya no nos vemos mas como pobres carentes, sino como quienes lo tienen todo en Cristo.

Un viaje de descumbrimiento

Te animo a que hagas un viaje de descubrimiento. Lee ahora el nuevo Testamento como si lo leyeras por primera vez, y cree que “todas las cosas” para cada área de nuestras vidas son nuestras mediante le conocimiento de lo que Jesús hizo. (2 Pe. 1:1-4)

Por: Peter Youngren

As founder of World Impact Ministries, Celebration Bible College, Way of Peace and the Celebration Churches in Toronto, Hamilton and Niagara, Canada, Peter is committed to equipping believers to fulfill their purpose before the return of Jesus Christ.

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