Tres ciudades: tres imágenes de Cristo.

Por: Peter Youngren
De: December 2009
Encontrado en: El evangelio de la Gracia
La “tierra prometida” que Dios le dio a Israel, es una imagen de nuestra vida en Cristo. Encontramos las ciudades de Hebron, Quiriat-sefer, y Timnat-sera. Descubriremos juntos lo que simbolizan.

En muchas alabanzas cristianas y en predicaciones la Tierra Prometida se ha descrito como el cielo. No puede ser así, porque en el cielo no va a ver enemigos, ni pecado ni perdidos. ¿Entonces qué significa “la tierra prometida” para nosotros?

La Tierra Prometida simboliza una realidad spiritual aquí y ahora.

Cuando el pueblo de Israel entro a Canaán, su tierra prometida, fue una Victoria que marco su historia – lo que habían anhelado, ahora lo poseían. Nosotros también llegamos a vivir esta experiencia cuando “las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Cor. 5:17)  

La Tierra Prometida es un lugar de descanso spiritual.

Vivir una vida en el Nuevo Pacto, significa dejar de perseguir o buscar sueños espirituales que nunca se llegan a recibir.

Nuestro descanso no se encuentra en un lugar geográficamente hablando, pero en Jesús Mismo. Vivir una vida del Nuevo Pacto, significa terminar de perseguir o buscar sueños espirituales que nunca se llegan a recibir. Muchas personas pasan años buscando bendiciones, libertad, gozo y gloria sin poder entender que ya hemos recibido todo esto en Cristo. El descanso espiritual esta en entender que todo lo que pedimos y necesitamos, lo tenemos en y a través de Cristo Jesús. La obra consumada de Cristo realmente fue consumada. Este descubrimiento nos da el poder de vivir la vida que Jesús nos provee.

La Tierra Prometida es muy personal.

Cada tribu, familia e individuo en Israel tenían su propio espacio geográfico dentro de la tierra heredada. Había una herencia personal para cada uno. De una manera similar, existe una herencia personal para cada uno de nosotros en Cristo. Pero esta herencia personal de victoria y bendición en Cristo, siempre se acopla al plan completo de Dios para su Pueblo.

La “tierra prometida” que Dios le dio a Israel es una imagen de nuestra vida en Cristo. Ahí encontramos las ciudades de Hebrón, Quiriat-sefer y Timnat-sera.

Hebrón: La Ciudad del Amor Del Padre.

“Por tanto, Hebrón vino a ser heredad de Caleb…” (Josué 14:14) Hebrón era una ciudad importante militarmente por su altura. Caleb propuso en su corazón tomar la región que les tocaba como herencia. Había esperado 40 años en el desierto mientras sus contemporáneos morían. Antes de que Caleb por fin pudiera reclamar a Hebrón, duro cuatro años más con los Israelitas para que cada tribu pudiera conquistar su herencia. Caleb quería Hebrón porque era el lugar más alto y el mejor del país. Unos se conforman con lo bueno, otros con lo mejor y luego existen los que quieren lo máximo de Dios – “la voluntad perfecta de Dios” (Romanos 12:12) y “cumplir todo propósito de bondad de Dios” (2 Tes. 1:11)

Hebrón significa literalmente “el amigo que ama.” Caleb, que es un símbolo de la fe perseverante, vivía en Hebrón, que nos muestra la conexión entre la fe y el amor, porque “la fe obra en amor”. Caleb había sostenido su fe por cuarenta años, apuntando hacia la fe que obra a través de Jesús. (Hechos 3:16)

Si únicamente una pequeña parte del peso de la Ley de Moisés se hubiera aplicado para Abraham y David, los dos hubieran sido apedreados hasta la muerte.

Antes de Caleb, Hebrón había sido la ciudad de Abraham, el amigo de Dios, y luego llegaría a ser la ciudad de David, el hombre según el corazón de Dios. Ambos Abraham y David fueron individuos imperfectos. Si únicamente una pequeña parte del peso de la Ley de Moisés se hubiera aplicado para Abraham y David, los dos hubieran sido apedreados hasta la muerte. Pero por amor y fe llegaron a ser ejemplos de lo que seria un creyente del nuevo pacto que contiene la gracia de Dios. Ni Abraham ni David recibieron lo que merecían, de la misma manera nosotros no recibimos lo que merecemos sino lo que Jesús nos ha dado.

La mente de Cristo.

La ciudad de Quiriat-sefer, conquistador por Otoniel, habla de la mente de Cristo en nosotros. Leemos, “Y dijo Caleb: Al que atacare a Quiriat-sefer, y la tomare, yo le daré mi hija Acsa por mujer.  Y la tomó Otoniel… y él le dio su hija Acsa por mujer. 
Y aconteció que cuando la llevaba, él la persuadió que pidiese a su padre tierras para labrar. Ella entonces se bajó del asno. Y Caleb le dijo: ¿Qué tienes?  Y ella respondió: Dame bendición; puesto que me has dado tierra del Neguev, dame también fuentes de aguas. El entonces le dio las fuentes de arriba, y las de abajo. (Josue 15:16-19)

El significado literal de Quiriat-sefer es “La Ciudad del Libro.”  También le llamaban a esta ciudad Debir, que significa “El Predicador” Aquí vemos una imagen de cómo la Palabra de Dios afecta nuestros pensamientos y nuestro hablar. Antes de Cristo, todo lo que sabíamos eran requisitos legalistas religiosos o la sabiduría del mundo, pero ahora hemos recibido la Mente de Cristo. Otoniel, significa “el León de Dios” lo que es también una hermosa imagen de Jesucristo, el león de Judá viviendo en nosotros.

Cuando llegamos a Dios por la obra redentora de Cristo, la bendición que recibimos es mucho más grande de lo que anticipábamos.

Acsa, la hija de Caleb, es una imagen de la gracia. Ella le pidió cosas grandes, así como la gracia nos hace creer en que Dios tiene lo mejor para nosotros. La gracia no nos hace flojos. Al contrario, nos llena de energía porque lo vemos a EL; Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos… (Ef. 3:20) Otoniel recibió una herencia grande a causa de Acsa (gracia), así como la gracia de Dios nos hace heredar lo que Jesús nos ha dado. Cuando Acsa pide su deseo, se baja del asno, poniéndose en un nivel bajo. Dios siempre da gracia al humilde. Al final su padre le dio más de lo que ella había pedido. Así funciona la gracia. Cuando llegamos a Dios a través de la obra perfecta de redención de Cristo, las bendiciones que recibimos son aun más grandes de lo que anticipábamos. 

Mientras unas personas creen que el recibir solo le corresponde a unos pocos, Juan escribe “porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.  (Jn. 1:16) Fíjate bien que aquí no dice que algunos han recibido mientras otros todavía están buscando recibir. No, “todos hemos recibido” ¿Por qué? Por Jesús.

Ambos, Acsa y Otoniel pensaron en grande y recibieron en grande, apuntando hacia la mente de Cristo, que nos hace pensar en y recibir cosas más grandes de lo que habíamos podido soñar.

Jesús Mismo.

La tercera ciudad es Timnat-sera, la Ciudad del Sol, que es una imagen de Jesús Mismo. “…dieron los hijos de Israel heredad a Josué… según la palabra de Jehová, le dieron la ciudad que él pidió, Timnat-sera, en el monte de Efraín; y él reedificó la ciudad y habitó en ella.  (Josué 19:49-50)

“Es por comprender la anchura, la longitud, la profundidad y la altura de Su amor,  que podemos llegar a ser llenos de toda la plenitud de Dios”.

Timnat-sera, la última de estas tres herencias especiales, llego a ser el hogar de Josué. Esta ciudad es una imagen de Jesús Mismo, el hijo de la justicia, el que es “todo en todos”. El sol guía nuestros pasos, de la misma manera que Jesús dijo que a los que siguen a Él, nunca caminaran en la obscuridad, sino que siempre tendrán dirección continua (Jn. 8:12). El sol provee vida y poder: en él, no hay vida, y sin Jesús no podemos hacer nada. El sol provee calor, una imagen del amor y bondad de Dios. Es por comprender la anchura, la longitud, la profundidad y la altura de Su amor,  que podemos llegar a “ser llenos de toda la plenitud de Dios” (Ef.3:19). El sol provee sanidad. Ahora vemos porque Jesús fue profetizado llamándolo el “Sol de la Justicia con sanidad bajo sus alas” (Mal.4:2). El sol natural provee sanidad – ¡cuánto más el Hijo de Dios!La ciudad del sol no tiene nubesEsto apunta hacia la comunicación sin interferencia con Jesús, en el cual “no hay mudanza, ni sombra de variación”.  (Sant. 1:17) Podemos leer en Isaías 60:20; “No se pondrá jamás tu sol, ni menguará tu luna; porque Jehová te será por luz perpetua, y los días de tu luto serán acabados.” 

A causa de que el pecado fue tomado por Jesús, nosotros tenemos la posibilidad de tener una comunión irrompible con Dios. Josué construyo la ciudad de Timnat-sera porque planeo vivir ahí. Nosotros vivimos en la ciudad del sol. Jesucristo es nuestro lugar de morada.

Asegúrate de que Jesús no sea solamente una cabaña para vacacionar, sino que sea tu lugar permanente de morada.

Seguido hay personas que comentan que “tenemos que entrar a la presencia de Dios” o “pasar tiempo con el Señor”, algo que indica que pasamos tiempo con Jesús y tiempo sin Jesús. Timnat-sera es una imagen de la vida y de la presencia de Jesús constantemente en nuestras vidas. Josué no solamente planeo vivir en Timnat-sera, ¡sino que lo hizo! A veces gente planea caminar con Jesús, pero en vez de que termina siendo un lugar permanente para vivir, se convierte en una cabaña de vacaciones. Asegúrate de que Jesús no sea solamente una cabaña para vacacionar, sino que sea tu lugar permanente de morada.

Jesús le dijo a sus discípulos que los libros de Moisés, los profetas y los Salmos hablaban de Él. En el libro de Josué encontramos muchas imágenes hermosas de lo que Jesús es y de lo que El desea ser en cada uno de nosotros. Cristo en ti, la esperanza en Gloria. Estas tres herencias nos recuerdan del amor de Cristo, La mente de Cristo en nosotros y que El es nuestro sustento diario.

Por: Peter Youngren

As founder of World Impact Ministries, Celebration Bible College, Way of Peace and the Celebration Churches in Toronto, Hamilton and Niagara, Canada, Peter is committed to equipping believers to fulfill their purpose before the return of Jesus Christ.

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