Titulo: “los dos” ó “el uno ó el otro”

Por: Mary Felde
De: October 2008
Encontrado en: El antiguo pacto vs el nuevo pacto

Introducción

Son palabras cortitas pero con una gran diferencia – hacen muy grande la diferencia en nuestras vidas cuando entendemos como estas palabras son usadas a cerca de las verdades de Dios en el nuevo pacto. ¿Son los dos; “la ley y la gracia” o es uno de ellos solamente; o la ley o la gracia? Son los dos pactos; “el antiguo y el nuevo” o solamente uno de ellos. Las respuestas a estas preguntas tienen un impacto grande en todas las áreas de nuestra vida como; salvación, santificación, crecimiento, ministerio, bien estar, prosperidad etc.

A. Las promesas de Dios están en “los dos” y no en “uno de ellos”.

1. Todas las promesas de Dios tienen su “SI” en Cristo.
(2 Cor 1:10, Rom 8:32)
No necesitamos negociar con el Señor: “Si renuncio a esta promesa ¿puedo mejor recibir otra promesa en su lugar?”. Tampoco podemos decir; “ó servir a Dios ó ser bendecido financieramente”.
Tampoco; “ó ser pastor ó tener una buena casa”.
(A la vez: Sabemos que nuestros valores más altos son los que le damos la más alta prioridad.)

2. El cumplimiento de las promesas de Dios ¡es para todos!
(Rom 1:10-13, Rom 8:32)
No son; “tu ó yo”, si no “los dos – tu y yo”.Dios es suficientemente rico ¡para todos! ¡No hay ninguna discriminación!
Ya no hay necesidad de competencia ó envidias, es mejor animarnos y ayudarnos los unos a los otros.

B. Los dos pactos son “el uno ó el otro”, ¡y no “los dos”!

1. Es el antiguo ó el nuevo pacto son 2 pactos, no ambos, ni el antiguo y el nuevo pacto juntos tampoco. 
No podemos leer tantito aquí y tantito acá y pensar que todo es para nosotros hoy en día…
El antiguo pacto está basado en la ley dada a Moisés y solamente tuvo su validez hasta la cruz.
El nuevo pacto dio inicio en la cruz/en la resurrección/el día de pentecostés y es el único pacto que es válido hoy en día.

Heb 8:6-7;  ...un mejor pacto… Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo.
Heb 8:13;  Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.

El pacto antiguo (y todo su sistema de leyes) ya se acabo. El sacrificio de sangre de animales ya no tiene validez (así como nunca fue capaz de quitar el pecado del hombre).
Ejemplo: El pago de la calcomanía de las placas del carro en el 2007 ya no es válido en el 2008.

Jesus cumplió con la ley en el antiguo pacto siendo así el cordero del sacrificio perfecto y obtuvo ¡perdón ETERNO por el pecado! Ahora no hay lugar para más sacrificios para recibir el perdón de pecados ó para obtener las bendiciones de Dios. Un pacto completamente nuevo, ha comenzado – con mejores condiciones y promesas. Y todo funciona hoy de una manera muy distinta.

2. El judaísmo ó el Evangelio de la Gracia, no son los dos; el Judaísmo y el Evangelio de la Gracia juntos.
El judaísmo es el antiguo pacto y el Evangelio de la Gracia es el nuevo pacto.

C. La ley y la gracia es “el uno ó el otro” y ¡no son “las dos juntas”!

1. El antiguo pacto estaba basado en la Ley de Moisés, y el nuevo pacto está basada en la gracia.
Cuando la Biblia habla de “la Ley”, la mayoría de las veces se refiere a la ley de Moisés. Nosotros vivimos bajo una ley diferente, llamada la ley de Cristo / la ley del Amor.
La gracia y la ley de Cristo están conectadas, pero la gracia y la ley de Moisés son opuestas. 
Como Dios es un Dios de gracia, podemos también ver mucho de la gracia de Él en el antiguo pacto también, aunque Dios en aquel tiempo no se había reconciliado con la humanidad todavía a través de Jesús.

2. Vivimos bajo la gracia y no bajo la ley de Moisés. 
(Juan 1:17, Rom 6:14)
La expresión; “Como vivimos bajo la ley, es muy bueno que tenemos también la gracia,” eso es erróneo porque mezcla los dos pactos.
La Ley de Moisés les fue dada a los judíos con un propósito y con un tiempo definido.
Jesús luego cumplió con todos los requisitos de la Ley y en la cruz la anuló.
La Ley de Moisés ya no sirve. 
Ninguna religión puede hacer que la gente se salve por si sola con sus propios esfuerzos, pero Jesús nos fue dado por Dios como salvador para toda la gente de todo tipo de religión.
SU sacrificio es ¡valido para siempre!

3. Vivimos y servimos con “la revelación del Espíritu” y no con “la antigüedad de la letra.”
(Rom 7:6, 2 Cor 3:6)
Aunque no estamos bajo la Ley de Moisés, nos hemos acostumbrado a llevar a las iglesias y a
nuestras vidas “la manera de la letra”. Sin embargo, la Biblia nos enseña que cuando predicamos el Evangelio puro sin mezclarlo con la Ley – veremos muchos más resultados. Porque en ello tenemos algo mejor

D. La justicia propia y la justicia de Dios son “el uno ó el otro” y ¡no son “los dos”!


(Rom 10:3-4, Fil 3:8-9)

1. La justicia propia está basada en nuestra propia vida, esfuerzo y trabajo; la justicia de Dios está basada en la vida y obras de Jesús. El Evangelio (las buenas nuevas) quiere decir que hemos recibido la justicia de Dios como un regalo. La justicia propia (es la Ley, del pacto antiguo) y la justicia de Dios (es la gracia, del pacto nuevo) no se deben de mezclar las dos.

2. No podemos llegar con Dios por nuestra propia justicia, sino solamente por la justicia de EL dada
a nosotros por medio de Cristo. ¡La justicia propia ya no tiene validez! (Ya que nunca era suficiente de todas maneras.)
Nuestras propias obras no califican ante Dios para merecer la salvación, ni la sanidad, ni el favor de Dios, ni el ministerio, etc. 

Por: Mary Felde

Mary Felde is a missionary and worldwide speaker of the Word of God. She has thought in churches, seminars, conferences, and Bible schools on four continents.

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