¿Cuál es el Fruto del mensaje de la Gracia?

Por: Åge M. Åleskjær
De: February 2010

Algunos han tenido temor de que la gracia de Dios los lleve a pecar. Sin embargo, la Biblia nos muestra muchos ejemplos de cómo el mensaje de la gracia es el camino a una vida en libertad y gozo. Sigue leyendo este articulo y juntos nos daremos cuenta que este mensaje ¡si, tiene un final feliz!

Él evangelio nos muestra como Jesús se enfocaba en el mensaje de la gracia aun antes de pagar el precio por ella en la cruz. No soportaba esperar más para revelar lo que venía en el Pacto Nuevo. Por eso predicaba del Pacto de la Gracia.

Jesus sabía que el Nuevo Pacto seria fundado sobre Su sangre y la redención en la cruz, por eso pudo darles un pequeño adelanto porque El mismo era el Cordero de Dios cargando el pecado del mundo.

La Palabra de Dios dice que el Nuevo Pacto se resume así: “Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.” (Hebreos 8:12)

“Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones”. (Hebreos 10:17)

Esto me hace recordar una canción de niños que cantábamos en la iglesia cuando era pequeño: “Ha echado el pecado tras de su espalda para no verlo jamás, ¡no los vera jamás! Como del oriente a occidente, están lejos de mí, ¡no los vera jamás…!”

Esto es de verdad un Evangelio poderoso que libera a los cautivos – ¡para siempre!

Vamos a estudiar unas situaciones asombrosas que ocurrieron en el ministerio de Jesus, la primera en Lucas 7:36-50

Ella vivía una vida en pecado

Jesus nos da unos sermones muy Buenos sobre esto y Su mensaje ha de provocar los pensamientos de los que opinan que la enseñanza de la Gracia da libertad para vivir en pecado. Jesus Mismo nos muestra lo erróneo que es un pensamiento así. ¡La verdad es todo lo contrario!

Lucas 7:36-50 nos cuenta una historia impactante de una mujer que llego a la casa de los fariseos. Ella vivía una vida de pecado. El fariseo que había invitado a Jesus se sorprendió al ver que Jesus la dejaba lavar sus pies con sus lágrimas. Luego seco los pies con su cabello largo y los ungió con un perfume muy fino. 

Simón (el fariseo) razono pensando dentro de sí que si Jesus realmente era un profeta, debería de saber qué tipo de mujer era ella.  Pero Jesus toma eso desde la raíz y Simón entiende que Jesus realmente es un profeta – ¡Jesus había leído los pensamientos de Simón!

La verdad es que esta mujer había entendido la gracia del Señor mientras los fariseos todavía vivían dentro de las paredes angostas y frías de las reglas y tradiciones religiosas. Por eso mismo Jesús aprovecho la oportunidad para predicarle el Evangelio a Simón. ¿Por qué dejo que esta mujer pecadora lo adorara?  Sencillamente porque ella había recibido Su gracia al entender que había sido perdonada totalmente.  ¡Por eso adoraba a Jesus con sus lágrimas y con ungía sus pies con su perfume costoso!

La historia que Jesús le cuenta a Simón para poder ilustrarle su Mensaje, es de dos señores que le debían dinero a un prestamista. “Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta;  y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos”. Meditaremos en esto primero, ¡porque esto es un Evangelio Glorioso!

Como ninguno de los dos tenía el dinero para pagarle, el prestamista canceló la deuda de los dos = ¡Esto es sencillamente el Evangelio! “…y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos.”  (Lucas 7:42)

Esta es la historia de cada ser humano. El mundo entero era culpable delante de Dios; nadie pudo lograr salvarse por sus propias obras. Ambos pecadores, grandes y chicos dependieron totalmente de la gracia de Dios.

Escucha lo que dice Pablo: Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; 4:5 mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. 4:6 Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras, 4:7 diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos. 4:8 Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado. (Romanos 4:4-8)

Dios pudo cancelar el pecado de todos nosotros ¡porque Jesus pago por el! En la cruz Jesus pago el precio por todo el pecado del mundo.

El efecto poderoso de la cruz es que “se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.” (Hebreos 9:26) “porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.”  (Hebreos 10:14)

Es tan poderoso este mensaje que toma tiempo entenderlo.

Muchos sermones – el mismo mensaje

Jesus predico muchos sermones sobre esto.

En Juan 8:8-12, la Biblia nos cuenta como Jesus perdona a otra mujer pecadora – una mujer traída a Jesus por los maestros de la Ley y los fariseos. Le dijeron; “esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.

Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?” Ellos sabían que Jesus le iba a mostrar misericordia, entonces trataban de atraparlo. ¿Te das cuenta de cómo las acusaciones de los maestros de la Ley nos hacen recordar las acusaciones de algunos maestros de la Biblia hoy en día? ¡Esto debe de ser un despertador para nosotros!

Como la historia de Juan capitulo 8 es tan conocida, podemos ir directo a la esencia de este mensaje. El mensaje de Jesus es: “¡ni yo te condeno!”

¡Aquí se encuentra el poder y el corazón del Evangelio!

El ministerio de la condenación

La condenación es un fruto de la Ley. Por el hecho de que no somos perfectos, las demandas de la Ley nos llevaran a la condenación.  Es por eso que el “ministerio de la letra” también se llama el “ministerio de la condenación”.  El ministerio de muerte grabado con letras en piedras era el ministerio de muerte. (2 Cor.3:6-9)

¡Estos eran los diez mandamientos!

La única parte de la Ley que estaba grabada en piedras eran los diez mandamientos. Esto es importante entender tomando en cuenta que algunos maestros de la Biblia dicen que solamente hemos sido librados de las leyes ceremoniosas. Pero el 2 Corintios 3:6-9 nos explica claramente que los Diez Mandamientos son el ministerio de la muerte y de la letra. Pero todo este pasaje tiene como propósito hacernos entender que no tenemos el ministerio de la condenación sino que ¡somos ministros de un Pacto Nuevo!

El ministerio de la justicia

El Pacto Nuevo es “el ministerio de la justicia” – la justicia de Jesucristo. El Evangelio nos revela la justicia que es por fe, “…El que justifica al que es de la fe de Jesús.  (Romanos 3:26)

Esto es lo que Jesus nos trata de mostrar cuando el declara; “Ni yo te condeno; vete, y no peques más.” (Juan 8:11) cuando la mujer fue librada de la condenación, en el mismo momento también ¡fue libre de la vida que había vivido!

¡Esta es la verdad que nos hace libres! El que peca es esclavo del pecado. Si el Hijo te hace libre, ¡entonces serás verdaderamente libre! (Juan 8:32-36) Es por eso que la libertad inicia al entender que toda la condenación ha llegado a su fin por el sacrificio perfecto de Jesus. “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús… (Rom.8:1)

El hijo prodigo

Lucas 15 es un excelente capitulo que nos vuelve a mostrar lo mismo.  Jesus esta predicando una sermón con tres parábolas para enseñar sobre el gran gozo que hay en el cielo cada vez que un pecador se arrepiente.

La historia del hijo prodigo muestra claramente el mismo mensaje: El padre no tiene ninguna condenación para el hijo, la única condenación es la que el mismo hijo tiene hacia sí mismo. El hijo se acusa por la vida que ha vivido mientras su padre solo quiere mostrarle el perdón, gozo y amor. (Lucas 15:20-24)

Esto armoniza con 1 Juan 3:19-23 donde la Palabra nos enseña que aunque nuestro corazón nos condena cuando hemos hecho algo mal, esto puede afectar nuestra manera de orar. Por eso es tan importante limpiar nuestra conciencia en la luz del Evangelio y mantener el curso firme en nuestra vida. Sin embargo, el punto aquí es que “pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas.”

En otras palabras: Dios nunca nos condena, porque ya no se acuerda de nuestros pecados. El ya no cuenta el pecado, desde que Jesus pago el sacrificio hemos sido limpiados una vez y para siempre y ya no hay más remisión por el pecado. Jesus quito el pecado con su sacrificio. La parte más poderosa de esto es que ¡esto es para todo e mundo, no solamente para los cristianos! (2 Corintios 5:19)

Juan escribe sobre esto y nos dice que no debemos de pecar. “…y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.
1 Juan 2:2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.”  (1 Juan 2:1-2)

¿Sera esto un permiso para pecar? ¡Absolutamente no! Sigue leyendo y te darás cuenta.

El fruto de la Gracia es: Un gran amor, libertad de pecado y mucho gozo

¡Aquí viene el gran final!

Esto es el resultado del Evangelio de la Gracia de Dios.

¿Qué le paso a la mujer en Lucas 7:42-47?

El mensaje es que esta mujer, al haber recibido tanta gracia, llego a amar a Jesus mucho más de lo que hacían los demás. Su experiencia con la gracia la llevo a ser la admiradora más grande de Jesus. Ella lo admiraba genuinamente, con sus lágrimas y con su costoso perfume. La manera que los fariseos recibían a Jesus era patética en comparación con ella y muchos cristianos que se glorían en sus propias obras de justicia, no se pueden comparar con la adoración ¡de los que han probado la llenura de la gracia sobre gracia! 

¿Cuál fue el resultado de la mujer en Juan 8 cuando entendió que Jesus no la condenaba?

Ella y todos los demás sabían que ella había fallado de gran manera. Sin embargo, fue a través de un encuentro con la Gracia que su historia termino en un final feliz: “Ni yo te condeno; vete, y no peques más.” (Jn.8:11)

La libertad de una vida en pecado llego después de haber experimentado ser completamente libre de condenación.

Por esta razón entendemos que no es cierto que el mensaje de la Gracia le dé a la gente libertad para pecar. Sino que es completamente lo contrario: ¡La Gracia nos da libertad para dejar de vivir una vida en pecado!

¿Cuál es la enseñanza de Lucas 15?

¿Quiso el hijo prodigo regresar a su vida con los puercos después de ser recibido por su padre con una fiesta real? ¡Claro que no!

El hijo se gozaba en la celebración y disfrutaba de los derechos que tenía como hijo en su propia casa. Había fiesta, alegría, música y danza mientras el hermano mayor estaba afuera. El era esclavo de la Ley, quejándose de que él nunca había desobedecido a su padre. Negó entrar a la fiesta.

Esta es la razón por cual el mensaje de la gracia es el camino a una vida en libertad y gozo – ¡el mensaje siempre tiene un final feliz!

No importa lo que el hermano mayor diga al respecto.

 

Por: Åge M. Åleskjær

Former Senior Pastor at Oslo Christian Center, now spending most of his time ministering all over Norway and internationally.

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